Corpore insepulto de Alberto Puyana

2–3 minutos

leer

Dijo una vez Stephen King en su manualito de escritura Mientras escribo que un cadáver no debería considerarse como sujeto de una frase estructurada en voz activa: «¿Por qué tiene que ser el cadáver el sujeto de la frase? ¡Coño, si está muerto!». Me vino a la mente como una de las tantas cosas que reflexiona Ramiro Galiana, nuestro oscuro narrador en este viaje a través de la Cádiz de los polígonos, de los tanatorios y de las noches lluviosas. Comienzo con esta llamativa frase de King porque Alberto Puyana ha conseguido que un finado, corpore insepulto, lleve la batuta no solo en una frase, sino en toda una novela donde las acciones gravitan en torno a ese cadáver de un hijoputa de cuidado y que ni muerto deja respirar a los que siguen penando en la tierra. Simón el Sapo, todo un símbolo de la picaresca calaveriana y con un extenso currículum delictivo que se extiende como gigantescos tentáculos abarcando toda una ciudad, parece salido de las peores pesadillas de Mariano José de Larra.

Insisto en el inmenso mérito de Puyana de lograr que un cadáver sea el centro de su historia, de ese universo montado a conciencia sobre la capital gaditana. Con el muerto ya en su caja y sin que mueva un solo dedo, empiezan a ocurrir cosas y se empieza a desenredar una madeja de imprevisibles consecuencias que alcanzan a todos los personajes; estos personajes, otro gran acierto del autor, parecen salidos de cualquier esquina de la calle Rosario, de la calle Ancha o de la Plaza de Mina. Esa construcción, aderezada con humor negro, sarcasmos y confeccionado con el saber popular del sur es un gran atractivo con el que navegué casi sin descansar página tras página, porque el libro tiene telita, no es fácil soltarlo. Quiero considerar el detalle del género un plus: Corpore insepulto por momentos da la sensación noir propia de la novela negra pero su autor da los golpes de timón necesarios para que siga un estilo propio, una personalidad que es grato hallar en novelas ambientadas en Cádiz, con sus regionalismos incluidos: Alberto Puyana no te dejará salir de ese poderoso influjo gaditano que discurre por toda la historia. Además, la novela exprime un pasado histórico que se remonta a las Cortes de Cádiz, una baza hábilmente usada por el autor y que sirve de pivote a la historia hasta su desenlace.

Con una edición sobria, bien hecha, Kaizen editores decidió apostar fuerte por un autor que a todas luces va en una curva narrativa ascendente. Espero leer más de Alberto Puyana, y por supuesto, que nos siga entregando pasajes netamente gaditanos, donde se puede palpar la autenticidad de lo que cuenta.

Puedes adquirir la novela aquí:

Deja un comentario