Pet Sematary triunfa, pero fracasa

Hace tiempo que no hablo de películas, simplemente porque había decidido dejarlo por la paz y que los críticos y las voces autorizadas hablaran. Soy un pobre cinéfilo y espectador, eso sí, con una visión muy personal de acuerdo a lo que me ha transmitido cada película (véase Top 11 de películas de terror) y realmente tengo ahí otros «Tops» guardados que no he desarrollado simplemente porque es un ejercicio que había considerado fatuo y fútil, además de la cuestión cambiante (han salido películas increíbles últimamente que han cambiado posiciones en el ranking) y pues ahí han quedado (junto a Top 11 de películas animadas y videos musicales.

Entremos pues al corazón de nuestro post. Si tengo un blog, pues tengo que usarlo, sin dar cuentas a nadie, es el espíritu de un blog y he perdido un poco contacto con De Ninguna Parte, así que quiero retomarlo en cuestión de películas, y quiero hablar de esto llamado Pet Sematary (Cementerio maldito en latino, Cementerio viviente y Cementerio de animales en castellano). Esta adaptación era gratamente esperada por un servidor por dos cosas: si bien en mi primera infancia era una película que daba miedo, este fue uno de los primeros libros que leí, y el primero del señor Stephen King; este libro me abrió paso al universo kingniano que para mí tiene su cenit en It, The Stand, Salem’s Lot y esta novela.

Hace muy poco vi la versión de 1989: ha envejecido mal, ya no da miedo, y aunque es una adaptación bastante fiel al libro, está atrapada en su tiempo, con actores de regulares a malos y una errática dirección de Mary Lambert, raro debido a la producción de 11 millones de dólares de la época (para ponerlo en contexto, Predator de 1987 tuvo 15 millones de presupuesto). En fin, a pesar de que son inevitables las comparaciones, solo quiero retomar algunos aspectos de este primer filme que fue pesadilla para muchos de mi generación.

Quiero empezar por una omisión: Norma Crandall, esposa de Jud, es una notable ausencia en los dos filmes: si bien su influencia en la historia es desechable, en el libro es el catalizador indirecto de la «buena» obra de Jud al introducir a Louis Creed a la influencia del cementerio Micmac. Norma, ya enferma, sufre un ataque cardíaco que Louis trata a tiempo y evita su muerte en su momento. Cuando Church muere atropellado posteriormente, Jud usa ese argumento como agradecimiento y ayuda para Louis, y así se inicia el desastre en las afueras de Ludlow.

¿Qué pasa en la nueva versión de 2019? No hay motivos para que Jud presente a Louis el cementerio Micmac. No la hay. ¿Que lo hace por Ellie? La película no nos sienta bien las bases: la presentación de Jud en esta versión dista de ser la del viejo provinciano hospitalario y guía al camposanto de animales (lo cual sucede con gran exactitud al libro en la versión de 1989, donde King lo coloca como una figura paterna poderosa para Louis Creed), pero aquí aparece como un tío amenazante, un atisbo de pervertido sexual que se encuentra a solas con Ellie en el Semeterio: la actitud de Rachel Creed al encontrarlos solos ahí lo dice todo, incluso se muestra un tanto protectora y rechazando la presencia del viejo (nunca vi además que a Ellie la picara una abeja, así que quedó rara esa edición cuando quieren emular exactamente con diálogos lo de la picadura). Con esto quiero decir que la presentación de Jud Crandall a la película fue intrusiva, y sin mayores introducciones, solo lo vemos en escena posterior ya conviviendo con la familia como si se conocieran de mucho tiempo. La película enfoca mal aquí la visión de Crandall como un ser «ambiguamente maligno» cuando sus intenciones distan de eso: el viejo introduce al poder del cementerio indio a Louis como un agradecimiento, y esto no lo toma ni la versión ochentera ni la de ahora, lo que conlleva en un defecto del engranaje argumental a mi parecer.

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Crandall fungiendo como guía en la versión de 1989 y fiel al libro.
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El intrusivo Crandall y Ellie ‘sorprendidos’ por Rachel Creed.

Una vez sentado esto, vale, muere Church. Como un paréntesis, la película es atinadísima en escenarios, en atmósfera, y funcionan bastante bien con los actores, mucho mejores claramente que la primera versión (hay una escena de Jason Clarke muy buena en la vorágine de locura para el final de la película). Pero bueno, muere Church y aquí es cuando esta Pet Sematary sorprende con el camino al camposanto Micmac: lugares que la primera película dejó de lado como el Pantano del Pequeño Dios, por ejemplo y que aparecen con gran nitidez NO así el mismo camposanto indio (no vi la espiral de piedra en la cima del cerro aplanado, aunque el detalle de la marca en los árboles fue excelente).

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Atinadísimo en 2019.
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Se moderniza la familia: una Ellie milenial más centrada, una esposa con la que nunca pude empatizar, Gage que ni fu ni fa y un Clarke que lo intenta.

Church es enterrado ahí y con él revive el poder del lugar. Ese «poder» es algo notable en la novela y es el centro de lo que sucede allí, además del asunto de la «tierra amarga y corrompida» y el «músculo del corazón del hombre». Allí reside este poder que domina a partir de ahora los destinos de los protagonistas, pero una vez más, queda de lado como en la primera versión. Ese poder culminaba (una de mis escenas favoritas del libro) con la aparición del wendigo a Louis, «un ser gigantesco todo dientes que al tocarte te convertía automáticamente en caníbal». En esta de 2019 lo tocan ligeramente, entre las sombras, pero al fin suena el nombre de los labios de los protagonistas. En 1989 no es siquiera nombrado.

            Otra cosa de la película, los secundarios prácticamente no existen: ni siquiera el odioso suegro de Louis, lo que provoca que no haya tensión ni golpes en el funeral del hijo muerto, ni Missy Dandridge (en cuyo funeral de la peli de 1989 aparece un cameo de King, el sacerdote que ofrece la misa), ni Steve Masterton (sale en una escena en 1989 pero nadie lo recuerda: fue el único testigo en la novela de lo que pasó el día final con Gage y Louis llevando a Rachel muerta al cementerio para revivirla). Las tragedias se suceden y ya, no hay mayor implicación del mundo exterior, solo lo que piensan los Creed, y si acaso Jud. Pascow no llega a convencerme en esta nueva versión, queda lejano a diferencia de 1989. Al menos uno de los puestos de honor se lo lleva Zelda y la forma en que la colocaron ahora. Aunque hubiera preferido ver más de ella y en esto vuelve a fallar esta versión: «Oz el grande y terrible» se quedó en unos balbuceos de Ellie y esta idea central del libro, la relación de Zelda con el poder del cementerio no la toma ninguna de las dos versiones.

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Zelda 1989 interpretada por Andrew Hubatsek y que no podemos negar que daba miedito.

La mayor parte de los cambios en esta nueva cinta se dejan sentir sobre la mitad y el final: hay una pequeña escena donde Louis despierta tras enterrar al hijo muerto y se encuentra al gato en el salón principal, sin jumpscares, sin música incidental, y me parece una de las mejores construcciones debido a la tensión de espera, sobre qué se encontrará Creed tras su irreparable acción.

Quizá soy un pesado al insistir en la novela, pero quien la ha leído seguro ha sentido en ciertas partes del texto el cúmulo de sensaciones que recibe y transmite Louis Creed, que es a quien sigue el narrador en toda la historia: su punto de vista, sus cambios, el accionar cuando Jud le presenta el Semeterio de mascotas, el bosque y por último el cementerio indio, cuando se topa con Victor Pascow y las conversaciones sobre la muerte con su hija y esposa.

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Edición mexicana única de 1985, con una traducción igualmente única.  Esta es la edición que me trasladó al universo kingniano.

Pet Sematary no solo intenta asustarnos, es una novela que describe la transformación de un médico agnóstico que es trasladado de la frenética vida de la ciudad a un paraíso en la provincia; habla de la transformación de un padre de familia a un maldito chalado que en principio tiene que digerir que en su propiedad existe un cementerio de mascotas que conduce a uno ancestral que puede resucitar a los muertos (aquí radica la magia de la prosa de King, convertir las situaciones mundanas y normales en algo fantástico). El gato revive, aunque hay dudas de si en verdad murió; el hijo muere de una forma aterradora (a pesar de ser clasificación R en la versión 2019 la tragedia se presenta muy light, y la de 1989 la supera con una imagen: el zapatito de Gage ensangrentado cayendo en el asfalto).PetSematary2.jpg Tras el trauma, Louis se plantea revivirlo, aunque desconoce parcialmente las consecuencias (Jud al fin le explica la situación con su perro Spot y el soldado Timmy Baterman, único caso documentado de humanos revividos). A pesar de las advertencias, Louis planea todo en su cabeza, sin decirle a nadie —solo Jud lo intuye—, entonces viene el periplo demencial: se cuela en el cementerio donde está enterrado su hijo (no sin dificultades), lo desentierra, profana su tumba, arrulla al cadáver, y por fin lo sube hasta el cerro Micmac en un viaje a la locura. Ninguna de las dos versiones cinematográficas nos ofrecen parte de esas sensaciones en la pantalla. Louis Creed no pudo ser encarnado ni en Dale Midkiff, que ofrece una versión caricaturesca incluso, ni en Jason Clarke. Aunque ya dije que Clarke tuvo chispazos fenomenales de esta locura (en la novela incluso ya planeaba irse lejos y empezar una nueva vida con el hijo no-muerto) y lo transmite en dos diálogos crudos que cazan perfecto con la novela, pero nada más.

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PET SEMATARY
Church 1989 (arriba) y Leo, toda una celebridad en Instagram

La película es bella en su atmósfera y escenarios, el gato Leo (tiene incluso cuenta en Instagram) es indudablemente mejor, aunque el de 1989 todavía conserva mi respeto, pero con todo esto la película en general sigue quedando a deber. Nos debe la locura, nos debe ese click que nunca se produce cuando ves actuaciones y situaciones en pantalla (como sucedió en It), nos debe un buen wendigo y sustos genuinos. Los cambios no son malos, los niños con máscaras en la procesión están geniales y el uso de la máscara también es un buen update; agradezco a una Ellie milenial más tranquila y realista que la de 1989, pero la sentí desaprovechada sobre todo cuando regresa de la muerte: a partir de ahí todo se trastoca, visualmente la película está bien, pero no conecta del todo conmigo, fue raro, y cuando pasa esto, decido que el resultado final es agridulce. A pesar de que tenía todas mis esperanzas en que el espíritu de la novela quedara plasmado al fin, la versión de Kevin Kölsch y Dennis Widmyer triunfa en actualizarnos la historia y mejora actuaciones y efectos, pero falla en lo esencial que King ha legado con su prosa. Sí, es una película, pero al ser una adaptación falla en eso, la adaptación misma de las ideas de su autor.

Tenía que decirse, y se dijo.


 

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